El teologado

En esta etapa los misioneros deben proseguir la tarea iniciada en el noviciado y profundizar de manera integral en todos los aspectos de la vida misionera claretiana en orden a la incorporación definitiva a la congregación y al servicio misionero de la iglesia. Esta etapa también llamada de desarrollo y consolidación misionera es la más larga de la formación inicial. Abarca desde la primera profesión hasta la profesión perpetua (en el caso de los hermanos), hasta la ordenación (en el caso de los estudiantes). Para los formandos supone una experiencia de contraste y de realismo, no exenta de crisis y dificultades. Por eso es preciso que las propuestas formativas se conecten lo más posible con el proceso real que va viviendo, de manera que todo el período de los votos temporales se realice con un verdadero itinerario de desarrollo gradual y de consolidación en la vida claretiana.

 

Los objetivos generales alcanzar en esta etapa de formación son:

 

  • Dimensión humana: Lograr una madurez integral fundamentada en los valores trascendentes y adecuada al proceso formativo de cada uno, en orden a una opción definitiva
  • Dimensión cristiana: Crecer en una intensa vida espiritual que lleve a una progresiva identificación y comunión con Cristo, ungido por el Espíritu y enviado por el padre para a salvación integral de los hombres.
  • Dimensión claretiana: Identificarse con la propia vocación Claretiana, con la congregación y sus opciones, capacitarse para a misión y ejecutar la actividad apostólica con responsabilidad, creatividad y con sentido de equipo.

 

Las actividades específicas a realizar son:

 

  • Liturgia, bien celebrada.
  • Catequesis, en sus diversos niveles.
  • Acciones y compromisos de Caridad, ayuda y solidaridad con los más pobres y necesitados.
  • Predicación, sobre todo, las misiones populares, ejercicios espirituales, retiros y convivencias.
  • Experiencias misionales en las iglesias en formación.
  • Marchas vocacionales y peregrinaciones a lugares religiosos.
  • Celebración de fechas vocacionales eclesiales.
  • Participación en ordenaciones, profesiones y fiestas de la congregación.
  • Dinamizar la información vocacional.
  • Vivencia comunitaria.

“Formación de misioneros, Roma, 1994”