Nuestro fundador

Al reconocer a Claret como fundador y al aprobar la congregación por él fundada como una prolongación de su espíritu y misión, la iglesia ha reconocido su carisma apostólico como una forma de Vida Cristiana que puede ser compartida por muchos y muchas al ser provechosa para el pueblo de Dios. La tarea de la congregación dentro de la iglesia, consiste en conservar en ella, de manera viva y eficaz, el carisma de San Antonio María Claret.

 

El testimonio de la vida de Claret es útil para iniciarnos en una panorámica sobre el modo como el Espíritu va formando al misionero desde el principio de la llamada hasta su plenitud. En este sentido, se trata de un verdadero manual de espiritualidad misionera que introduce la experiencia de una vida dedicada al Evangelio.


“Formación de misioneros, Roma, 1994”