Proceso pedagógico

Nuestra formación se inspira en la pedagogía que Dios usa con su pueblo, en el itinerario que Jesús recorre con sus discípulos y en la acción del Espíritu en la iglesia y en el mundo. Se basa en una visión cristiana del hombre, entendido como ser creado a imagen y semejanza de Dios. Desde estas bases entendemos la formación como un proceso a través del cual vamos integrando, consciente y armónicamente, el ideal evangélico, tal como lo vivió nuestro fundador, en la realidad cotidiana de nuestra vida y misión.

 

 

En este sentido, la formación tiene por objeto actualizar lo que ya existe en cada uno de nosotros como Don vocacional dado por Dios. El descubrimiento y el desarrollo del propio carisma vocacional, de las posibilidades y capacidades recibidas de Dios, genera en nosotros una sintonía, una aceptación progresiva del carisma y un proyecto de vida claretiano. Este proceso tiene las siguientes características fundamentales:

 

  • Personalizado
  • Integral e integrador
  • Gradual
  • Articulado
  • Diferenciado
  • Liberador
  • Profético
  • Inculturado
  • Universal

“Formación de misioneros, Roma, 1994”