La congregación

Nacida en la iglesia por inspiración de la Santísima Virgen, convocada y consagrada bajo la acción del Espíritu Santo y heredera del espíritu misionero de San Antonio María Claret, la congregación de misioneros claretianos surgió como un intento de reproducir el estilo de vida de Jesús y sus apóstoles en orden a la evangelización. Ahora se siente responsable de actualizar y promover cuantas iniciativas apostólicas sintonicen con el servicio misionero de la Palabra.

 

La historia de la congregación es la encarnación y la realización existencial del carisma fundacional de Claret. Las tareas de la primitiva comunidad fueron las misiones populares, el catecismo a los niños, los ejercicios al clero, a seminaristas y a religiosos. Con el crecimiento numérico, la congregación experimenta una expansión misionera en Europa y América abriéndose así a nuevas áreas geográficas y culturales. Al final de su vida, Claret aconsejo que algunos Misioneros se dedicarán a la educación cristiana. Con el andar de los años, este servicio adquirió cierta relevancia en la congregación, pues muchos de sus miembros se comprometieron en instituciones educativas. Al principio del siglo XX fueron asumidas las primeras parroquias con finalidad misionera.

 

Siguiendo el espíritu y actividad misionera de Claret, la congregación presta especial atención a la formación del clero y de los religiosos, que ha sido sin duda un gran servicio a la iglesia. La congregación se abre luego a la formación de evangelizadores, la dirección o docencia en seminarios, universidades, escritos, formación en TIC (tecnologías de la información y la comunicación) entre otros. Cabe destacar también la atención particular a las clases populares y la apertura a nuevos lugares de misión.


 

“Formación de misioneros, Roma, 1994”