Casa formativa

Las casas que acogen a una comunidad formativa es el espacio físico y simbólico en el que se realiza una buena parte de la tarea formativa. Por lo mismo, es imprescindible concederle la debida importancia para que pueda servir a los objetivos de la formación. Ha de cumplir algunos requisitos básicos:

 

  1. Debe favorecer, ante todo, la vida de comunidad y el ambiente de familia, evitando la masificación, la dispersión y el individualismo.
  2. Tener un carácter testimoniante y ha de reflejar austeridad, sencillez y decoro.
  3. Junto a los espacios destinados a los servicios comunes, que pueden ser compartidos con otras personas externas, debe haber también zonas y tiempos reservados para la vida comunitaria, el estudio, la oración y el descanso.
  4. La casa formativa, situada en culturas y ambientes diferenciados, reflejará siempre la predilección por los pobres y procurará ser expresión del radicalismo evangélico.
  5. La presencia de símbolos claretianos en su decoración contribuye pedagógicamente a crear un espíritu de familia y a visibilizar el aprecio por nuestro carisma. Asimismo, las comunidades formativas asumirán la simbología de los pueblos, en orden a asimilar los valores de las culturas y a promover una mayor identificación con ellas.


“Formación de misioneros, Roma, 1994”